Salud mental y la desintegración de la vida

Transcripción del video

En el último tiempo hemos visto muchas campañas de salud mental , hemos visto que en las noticias también nos hablan de cifras de depresión, de angustia, de ansiedad, tasas de suicidio. Pero, sin embargo, toda esa información llega de una manera muy fría.

Creo que es difícil que solo con estadísticas hablemos de un problema que convive hace siglos con nosotros (salud mental afectada), que está en nuestra cultura, que tiene que ver (con) la poca capacidad para entender nuestra emocionalidad, gestionarla y poder ser capaces de sentirnos parte de este mundo y este contexto, independiente de si tenemos o no un cuadro de salud mental.

A veces, estos cuadros de salud mental son temporales: una depresión que llega a la vida de una persona que, por ejemplo, ha vivido un duelo o que ya está muy cansada y el cuerpo ya empieza a manifestar temas de depresión. Pero, otras veces son cuadros permanentes como es el caso, por ejemplo, del trastorno bipolar que es una enfermedad que en mi caso me afecta.

También hay otros trastornos como la esquizofrenia, el trastorno límite de personalidad, los trastornos de ansiedad generalizada… Entonces, reamente cuando uno padece estas enfermedades que también le podemos llamar condiciones que nos hacen diferentes pero al mismo tiempo nos enseñan a crear una mejor manera de vivir (…) de lo contrario estamos destinados a “desintegrarnos”.

Uso esa palabra acordándome de las enseñanzas del profesor Humberto Maturana de que los seres humanos somos organismos autopoiéticos biológicos-culturales. Nosotros tenemos un organismo y tenemos un nicho donde desarrollamos nuestra vida, nuestra psiquis también vive y todo lo que ocurre en ella la lleva hacia el bienestar o hacia el malestar.

Y cuando estamos en cuadros de salud mental que no son visibilizados, que no son acogidos o que no son tratados, ese organismo biológico y cultural empieza a desintegrarse o empieza a enfermarse.

Por qué digo cultural, porque dentro de la salud mental el estigma es súper fuerte, pesa mucho y no nos ayuda a mejorar. No nos ayuda a ir al camino donde nuestras redes moleculares estén funcionando de una manera fluida, que nos mantenga contentas, contentos, sanos, sanas. No soy bióloga, sé que no puedo referirme tanto (a moléculas) pero es una metáfora para poder entender que la salud mental afecta tanto a la biología como a las emociones.

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