Siete años de terapia

Ahora que han pasado siete años de tratamiento, he empezado a sentir paz. Ha sido un camino con muchas piedras. Realmente, diría que fueron rocas las que aprendí a escalar o esculpir para seguir en paralelo con mi día a día.

Oír a la doctora decir que yo padecía trastorno bipolar, una enfermedad estigmatizada, me hizo sonreír nerviosamente. También me hizo sentir alivio. Más tarde, compartiendo con otros bipolares, me di cuenta que a varios nos pasó eso con el diagnóstico. Al fin supimos por qué nuestra vida no funcionaba. La información nos serviría para mejorar nuestra salud mental. Creímos que con la medicación estaríamos bien. Pero el camino para recuperarse y descubrir el bienestar requiere, sobre todo, amor propio y autoconocimiento.

Los especialistas me advirtieron que viviría periodos de leve a profunda tristeza y también otros donde sentiría una repentina felicidad. Me dijeron que aprendería a reconocer los episodios de hipomanía o depresión, y que al conocerme sabría cómo abordar esta energía inusual. Después de 7 años, mi vida ha cambiado para bien.

Sin duda, ha sido un largo viaje de tránsitos anímicos irregulares. Sin embargo, he aprendido a conocerme.

La bipolaridad me ha dado las luces para iniciar la búsqueda de mis propias herramientas. Entre ellas la fortaleza, autoconfianza, flexibilidad y por sobre todo mi amor propio y relacional. Este cuadro de salud mental me trajo de vuelta a la tierra, me conectó con mi lugar y me animó a mirarme en la más profunda desesperación y voluntad.

Son siete años de terapia donde la vida continuó y donde temí a la discriminación. Como todas las enfermedades de psiquiatría, hay un estigma asociado al trastorno bipolar.

Una de las formas de saltar esa barrera invisible es reemplazarla por un relato visible, como este y muchos más. Quiero transmitir que la salud mental no se remite a diagnósticos. Está en todo/a la complejidad del ser humano/a y merece ser vista en su integridad y dignidad.

Hoy te invito a mis talleres de comunicación efectiva, psicoeducación y escritura.

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