Cómo salir del bajón depresivo con el poder del lenguaje

Seguro has oído que “hay que aceptar lo que nos toca vivir”. Puede ser que la vida nos haya puesto a la depresión en el camino y eso no es fácil. La neurociencia y la biología-cultural nos dice que los seres humanos tenemos gran plasticidad. Es decir, estamos hechos para utilizar nuestra capacidad de adaptación en el presente que vivimos, tanto en la adversidad como en la fortuna.

El lenguaje es muy importante para observar lo que estamos sintiendo y experimentando. Es el entrelazamiento entre emoción y razón, enseña Humberto Maturana. Por lo mismo, conversar nos libera. Nos permite entender, reflexionar y mejorar.

En esta nota proponemos hablar de la depresión como una realidad humana que no necesariamente debe asociarse a palabras belicosas como “vencer el monstruo de la depresión”.

Te compartimos 5 ideas para salir del bajón depresivo y “tirar pa’ arriba”, como decimos en Chile:

1.-No eres débil, estás cansada/o y necesitas recomenzar: la cultura en que vivimos nos hace pensar que el rigor es sinónimo de autoexigencia radical. Nos preocupamos de cumplir con lo que se espera de nosotros y lo que decimos de nosotros mismos. Equivocarse o parar parece ser un pecado. Creemos que siempre debemos ser productivos. La depresión llega a la vida de una persona cuando el cansancio emocional ha producido un estancamiento, como si fuera agua contenida a punto de estallar. No eres débil por haber llegado a este punto, o bien, sentirte en un hoyo. La depresión invita a detenerse para observar tu vulnerabilidad y la fuerza que aún queda para retomar el camino que deseas.

2.-Expresa lo que te pasa hablando con alguien o escribiendo: las palabras “hoyo”, “ahogo” o “apagar” se repiten en las personas con depresión. Es una forma de nombrar la sensación de estar cayendo en un estado oscuro, de sentirse encerradas o cansadas. Para salir de ese estado se requiere ayuda, conversando y nombrando. El problema es que la persona afectada puede tardar en extender la mano para pedir apoyo. Si aún no te animas a consultar con un especialista en salud mental, puedes desahogarte con amigos, familiares o personas cercanas que sientas que no te juzgarán por cómo te sientes. Escribir también es un método efectivo, sin embargo…

3.-Tienes que ir a un especialista en salud mental: la lógica de este artículo habría sido poner en primer lugar este punto, pero como ya hemos dicho en nuestra cultura los cuadros de salud mental están marcados por el estigma y pensar en ir de inmediato al psiquiatra psicólogo es poco común. Pero si ya no puedes dormir, lloras constantemente, el cansancio está empeorando y no funcionas en tu día a día, o incluso has tenido ganas de morir, es importante que acudas a un profesional. Busca alguien que te haga sentido, ya que los sicólogos tienen diferentes escuelas de terapia. La pandemia ha demostrado que las agendas de los especialistas en salud mental se coparon. Muchas personas llegaron a ese punto de inflexión en el que hay que pedir ayuda para salir adelante. Verás que la terapia es clave para volver a sentirte en ti.

4.-El bajón depresivo no es para siempre: Estos dos últimos puntos te los contamos con testimonios. Catalina (28) tomó pastillas hace un tiempo con el fin de terminar su vida. Durante la desintoxicación se dio cuenta que había tocado fondo. “Fue mi punto de quiebre y supe que solo me tocaba salir a flote. Lloré con ganas, porque sabía que no sería fácil. Mucho tiempo después volví a sonreír. Hoy me doy cuenta que soy más fuerte de lo que pensé. Si no mejoraba por mí, nadie lo haría. Aprendí a quererme más y a constatar que nada es para siempre, que hay gente con problemas peores y que con tus palabras de aliento puedes ayudarlas a salir adelante”.

5.-La depresión tratada aumenta tu empatía: asumir la depresión significa un camino de sanación. En esa auto- observación la empatía surge como un sentimiento cada vez más notorio, dado que al entender la propia vulnerabilidad puedes ponerte en el lugar del otro. “Siento que la depresión me permitió ser una persona mucho más empática, a valorar y a respetar la salud mental de las otras personas“, dice Carolina (31). “Debemos cambiar el enfoque de cómo vemos la realidad, dejar el egoísmo y mirar a quien está cerca. No todo el mundo percibe las cosas como tú las sientes”, cree Catalina.

La biología-cultural nos dice que el amor es la emoción base. De forma consciente o inconsciente, siempre estamos buscando restituir el bienestar en nuestro vivir.

Necesitamos no de palabras sueltas, sino de la interacción que se produce con el lenguajea cada vez que conversamos, pensamos y decimos. Comunicar las realidades de la salud mental es una forma de la marca Nicole Salvatierra para aportar con la desestigmatización.

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